La langosta que no duerme: agentes de IA y la revolución de OpenClaw



Seguimos con el capítulo 21 de “Inteligencia artificial generativa para gente real. Tu brújula para usarla bien”, una serie semanal para la Cadena Ser, en «A vivir Cantabria». ¿Te imaginas irte a dormir y que, mientras descansas, un programa en tu ordenador se encargue de negociar por correo electrónico la compra de tu próximo coche? Intercambio de emails, argumentos, una contraoferta por aquí, otra por allá… y que al despertar te encuentres con un descuento de cuatro mil dólares bajo el brazo.

Esto no es el guion de una película de ciencia ficción ambientada en el futuro; es algo que ha sucedido de verdad en este 2026. El protagonista tecnológico de esta historia se llama OpenClaw, y es el máximo exponente de lo que hoy conocemos como agentes de IA.

Si hasta ahora nos habíamos acostumbrado a una inteligencia artificial que responde preguntas o genera imágenes, estamos dando el salto hacia una IA que hace cosas por ti.

El capítulo de hoy se puede escuchar el programa aquí, a partir del minuto 14:42: https://cadenaser.com/audio/ser_cantabria_avivircantabria_20260412_130523_140000/

¿Qué es exactamente un agente de IA?

Para entenderlo bien, piensa en la diferencia entre un buscador y un becario. Hasta ahora, herramientas como ChatGPT o Gemini funcionan como «chatbots»: tú les pides una receta y ellos te la escriben. Pero no van a la cocina.

Un agente como OpenClaw es otra historia. No solo contesta, sino que actúa. Puede leer tus archivos, enviar correos, navegar por internet y ejecutar comandos directamente en tu sistema. Es un asistente digital incansable que trabaja las veinticuatro horas desde dentro de tu propio ordenador.

El fenómeno de la langosta: «Mudar es crecer»

Seguramente te preguntarás por qué el logo de este proyecto es una langosta. La explicación tiene su miga:

  • La ejecución: Claw significa «pinza» en inglés, simbolizando esa capacidad de agarrar tareas y ejecutarlas.
  • La evolución: Al igual que las langostas mudan su caparazón para crecer, este proyecto ha cambiado de nombre tres veces en apenas cuatro meses (pasando de Clawdbot a Moltbot y finalmente a OpenClaw). Como dicen en su web oficial: «mudar es crecer».

La fiebre es tal que en China se ha puesto de moda la expresión «criar tu langosta». Se organizan jornadas donde la gente aprende a instalar su agente y hasta se reparten peluches de langostas, como si fueran los nuevos Tamagotchis que, además de compañía, te hacen los recados.

De un experimento de fin de semana al récord histórico de GitHub

Detrás de OpenClaw no hay una multinacional, sino un nombre propio: Peter Steinberger. Tras trece años liderando la exitosa empresa PSPDFKit y un descanso de tres años, Steinberger regresó en 2025 con una filosofía que ya hemos comentado anteriormente: el «vibe coding».

Lo que empezó como un experimento de fin de semana en noviembre de 2025 para crear un asistente al que escribir por WhatsApp, se convirtió en un fenómeno sin precedentes:

  • En enero de 2026 superó las 100.000 estrellas en GitHub en solo una semana.
  • Para que te hagas una idea, React (la herramienta que sostiene medio internet) tardó diez años en llegar a esa cifra.
  • Actualmente cuenta con más de 350.000 estrellas, siendo el software de crecimiento más rápido en la historia de la plataforma.

Este éxito llamó la atención de todos los gigantes (Meta, Google…), pero fue el pasado 14 de febrero cuando Steinberger anunció su fichaje por OpenAI. Sin embargo, OpenClaw sigue siendo libre: ha pasado a una fundación independiente donde OpenAI patrocina pero no es dueña del código. Es lo que llaman un acqui-hire: fichan al talento, pero la «receta» sigue siendo para todos.

Casos reales: ¿Para qué sirve tener una langosta en el PC?

En la web oficial y en foros de usuarios se recogen testimonios que parecen increíbles:

Salud personalizada: Un usuario conectó OpenClaw a su pulsera inteligente y ahora le pregunta por Telegram: «¿Cómo he dormido?» o «¿Debería entrenar hoy?». El agente analiza sus datos de sueño y estrés y le da recomendaciones.

Productividad extrema: Un padre, mientras dormía a su bebé con una mano, le pidió al agente por el móvil que le construyera una web para organizar artículos. La web estaba lista antes de que el bebé se durmiera.

El «error» afortunado: Un usuario le pasó una reclamación rechazada por su seguro. El agente malinterpretó un correo de la compañía y empezó una «pelea» dialéctica por email con ellos. ¿El resultado? La aseguradora acabó reabriendo y aceptando el caso.

Autonomía técnica: Un agente necesitaba una clave técnica (API) para funcionar. En lugar de pedírsela al dueño, abrió el navegador, entró en la consola de Google, se configuró el acceso y se la generó él solo.

No todo es color de rosa: Los riesgos de seguridad

Aquí es donde debemos poner los pies en el suelo. Darle a un programa acceso a tu correo, archivos y contraseñas es algo muy serio.

  • Vulnerabilidades: En febrero se detectaron más de 40.000 instalaciones expuestas en 82 países con fallos graves que permitían ataques remotos.
  • Código malicioso: Se estima que un 12% de los plugins o habilidades desarrollados por la comunidad para OpenClaw contienen código malicioso. Uno de cada ocho puede ser una trampa.

Por eso, OpenClaw es ahora mismo una herramienta para usuarios avanzados. El propio Steinberger admite que su reto es hacer un agente que «hasta su madre pueda usar», pero aún queda mucho trabajo en seguridad.

¿Cómo empezar (con precaución)?

Si te pica la curiosidad y quieres probarlo, mi recomendación es clara: no lo instales en tu ordenador principal donde tienes tus fotos, datos bancarios y toda tu vida.

  • Aislamiento: Usa un equipo aparte y aislado.
  • Opciones en la nube: Amazon ofrece imágenes preconfiguradas que te permiten tener a la «langosta» viviendo en un servidor remoto (un «piso de alquiler») y manejarla desde Telegram sin comprometer tu salón.
  • Alternativas ligeras: Existe NanoClaw, una versión que reduce el código a solo cinco archivos y corre en un entorno aislado.

Para los más valientes, en openclaw.ai tenéis la documentación oficial, y en freeCodeCamp existe una guía paso a paso magnífica.

Estamos en un punto de inflexión. Como dice Jensen Huang (CEO de NVIDIA), OpenClaw es «el próximo ChatGPT». La guerra ya no es por quién responde mejor, sino por quién nos ayuda mejor en el mundo real.

¡Bienvenidos a la era de los agentes!

Para profundizar más, aquí os dejo los recursos y fuentes de aspectos mencionados:


¡Hasta la semana que viene!


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