IA y salud: el semáforo que necesitas antes de preguntarle a un chatbot



Seguimos con el capítulo 27 de “Inteligencia artificial generativa para gente real. Tu brújula para usarla bien”, una serie semanal para la Cadena Ser, en «A vivir Cantabria». Hoy, IA y salud.

¿Alguna vez has sentido un dolor extraño y, antes de llamar al médico, le has preguntado a un chatbot? No estás solo. De hecho, estamos ante un fenómeno masivo: más de 40 millones de personas al día consultan a ChatGPT sobre su salud. Si a eso le sumamos Gemini, Copilot, Claude y las opciones que llegan desde China, la cifra es vertiginosa.

En nuestra sección semanal «Inteligencia Artificial para gente real», hoy quiero profundizar en esta figura del «Doctor ChatGPT». ¿Hasta qué punto es una ayuda y cuándo se convierte en un riesgo vital?

El capítulo de hoy se puede escuchar en el programa aquí, a partir del minuto 36:52: https://cadenaser.com/audio/ser_cantabria_avivircantabria_20260524_130419_140000/

¿Por qué preferimos a la IA antes que al médico?

Un estudio reciente del King’s College de Londres, basado en una encuesta a más de dos mil personas, revela datos impactantes. El 15% de la población británica (casi una de cada siete personas) ya utiliza chatbots para pedir consejo de salud en lugar de contactar con un profesional.

Las razones que nos llevan a esto son muy humanas y comprensibles:

Comodidad (48%): El chatbot no tiene lista de espera; está disponible un domingo a las tres de la mañana.

Curiosidad (45%): Queremos ver qué dice la tecnología sobre lo que sentimos.

No «molestar» al médico (39%): Muchos usuarios dudan de si su problema es lo suficientemente serio.

Barreras del sistema (25%): El tiempo de espera para una cita presencial es a veces tan largo que la gente busca respuestas inmediatas.

Vergüenza y anonimato (25%): Hay temas (salud sexual, salud mental o problemas íntimos) que cuesta menos contar a una pantalla que a una persona.

La paradoja de la confianza: jóvenes, mujeres y ansiedad

Lo curioso es que, aunque usamos la IA en la intimidad, nos volvemos recelosos cuando entra en el sistema público. La población está dividida al 50% sobre si la sanidad debería usar IA para diagnósticos, y el 39% confiesa sentir ansiedad por la precisión y seguridad de estas herramientas.

Hay dos datos que rompen los tópicos habituales:

  1. Los jóvenes son los más escépticos: El grupo de 18 a 24 años es el más opuesto al uso clínico de la IA (49% en contra).
  2. Diferencia de género: Las mujeres expresan más ansiedad que los hombres (46% frente al 31%).

Además, existe una percepción distorsionada de la realidad. La gente cree que el 39% de las decisiones médicas ya se apoyan en IA, cuando la cifra real en el Reino Unido, por ejemplo, es de apenas un 8%.

El peligro de las «alucinaciones» médicas

En otros ámbitos, que la IA se equivoque es una anécdota. En salud, puede ser fatal. La línea roja es la falsa tranquilidad.

Seguro que recordáis el meme de la seta: alguien le pregunta a la IA si una seta es comestible, esta dice que sí, y la siguiente viñeta es una tumba. No es solo humor negro. La agencia Associated Press comprobó que los resúmenes de IA de Google omitían detalles críticos sobre setas silvestres que podrían causar la muerte.

Un estudio publicado en npj Digital Medicine analizó respuestas de chatbots a preguntas médicas reales y los resultados asustan:

  • Entre el 22% y el 43% de las respuestas eran problemáticas.
  • Hasta un 13% eran directamente inseguras.
  • La organización ECRI ha documentado casos donde la IA llegó a inventarse partes del cuerpo que no existen.

Si te duele el pecho, un chatbot podría decirte con un tono muy amable que es «dolor muscular» y que descanses. Esa IA no te ha tomado la tensión, no ha escuchado tu corazón ni conoce tu historial. Y, lo más importante: no asume ninguna responsabilidad si se equivoca.

El vacío legal y la responsabilidad

¿De quién es la culpa si la IA falla? El estudio del King’s College muestra que el 34% señalaría al médico, el 24% al hospital y el 20% pide repartir la culpa. Es un terreno pantanoso, porque muchas veces el profesional no elige usar la herramienta, sino que le viene impuesta por el sistema.

Por eso, la organización ECRI ha situado el uso inadecuado de chatbots en salud como el peligro tecnológico número uno para 2026, por encima de los ciberataques. Aunque el Reglamento de IA en Europa es estricto con los productos sanitarios, la gente está «entrando por la ventana» usando herramientas generalistas (como ChatGPT) que no han pasado ninguna validación clínica.

Lo más preocupante: el 21% de los usuarios decidió no buscar ayuda médica basándose en lo que le dijo el chatbot.

El semáforo de la IA en salud: cómo usarla bien.

Para que no te la juegues, he diseñado este semáforo de uso:

🟢 Verde: adelante (Inteligencia aumentada)

Usa la IA como un amplificador, no como un sustituto. Es fantástica para:

  • Traducir a lenguaje normal informes médicos llenos de tecnicismos.
  • Preparar una lista de preguntas para tu próxima cita con el especialista.
  • Ordenar tus síntomas para explicárselos mejor al doctor.

🟡 Ámbar: precaución

Cuando preguntas «¿qué puede ser esto?», recuerda que la IA te da una orientación, no una verdad. Regla de oro: cualquier cosa que te diga la IA, confírmala siempre con un profesional. Nunca dejes que un chatbot sea el que decida si un síntoma es importante o no.

🔴 Rojo: prohibido

No abras el chatbot si tienes:

Dudas sobre si cambiar o dejar una medicación. En estos casos, cada minuto cuenta: llama al 112 o acude a urgencias.

Dolor fuerte en el pecho o dificultad para respirar.

Síntomas neurológicos (pérdida de fuerza, dificultad para hablar).

Reacciones alérgicas graves.

Un último consejo sobre privacidad

Recuerda que la IA puede ayudarte a obtener información u orientación, pero nunca un diagnóstico. Y, por favor, protege tus datos. Lo que cuentas sobre tu salud es información muy sensible. No subas informes con tu nombre, DNI o historial completo. Si vas a pedirle que analice un texto médico, borra antes cualquier dato que pueda identificarte a ti o a tu familia.

La tecnología es una brújula increíble, pero en salud, la última palabra debe tenerla siempre alguien con bata y fonendoscopio.

Si quieres consultar las fuentes y estudios en los que se basa este artículo, tienes todas las referencias disponibles aquí mismo.

Para profundizar más, aquí os dejo algunas fuentes que he utilizado en este capítulo:

King’s College London / King’s Health Partners / Responsible AI UK – estudio sobre uso de IA en salud
https://www.kcl.ac.uk/policy-institute/assets/use-of-ai-in-healthcare.pdf

King’s College London – noticia resumen del estudio: “One in seven people have used AI instead of seeing a GP”
https://www.kcl.ac.uk/news/one-in-seven-people-have-used-ai-instead-of-seeing-a-gp-study-finds

OMS – Ethics and governance of artificial intelligence for health: Guidance on large multi-modal models
https://www.who.int/publications/i/item/9789240084759

Stanford – AI mental health care tools’ dangers and risks
https://news.stanford.edu/stories/2025/06/ai-mental-health-care-tools-dangers-risks

Dartmouth – First therapy chatbot trial yields mental health benefits
https://home.dartmouth.edu/news/2025/03/first-therapy-chatbot-trial-yields-mental-health-benefits

Comisión Europea – Artificial intelligence in healthcare
https://health.ec.europa.eu/ehealth-digital-health-and-care/artificial-intelligence-healthcare_en

NHS England – Artificial intelligence and machine learning
https://www.england.nhs.uk/long-read/artificial-intelligence-ai-and-machine-learning/

American Medical Association – Augmented intelligence in medicine
https://www.ama-assn.org/practice-management/digital-health/augmented-intelligence-medicine


¡Hasta la semana que viene!


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