Qué alegría haber participado en “Los habitantes invisibles del aire” (CIEMAT) en el Centro Cultural Galileo (Chamberí, Madrid) el pasado 4 de septiembre: por la mañana, una jornada divulgativa abierta al público; por la tarde, la inauguración de la exposición. Un día redondo para hablar de algo que nos toca a todos: la calidad del aire (¡y no solo en exteriores, también en interiores!), y su vínculo profundo con el cambio climático y la biodiversidad.
Lo que me llevo:
1-Acercar el conocimiento científico al público funciona: cuando medimos, comparamos y explicamos bien, la ciudadanía se empodera y se implica.
2-La combinación de Ciencia y Arte marida muy bien, abre nuevas formas de mirar lo invisible y de dialogar sobre salud, clima y naturaleza.
3-Acierto de los formatos elegidos por el CIEMAT: ágiles, participativos y muy visuales. Mención especial a Esther Coz, motor incansable del proyecto.
Por la mañana, hablé de la relación entre contaminación del aire y el cambio climático, centrándome en los contaminantes climáticos de vida corta (metano, carbono negro, HFCs y ozono troposférico), y explicando en cinco y ideas y diez palabras la situación de crisis climática a la que nos enfrentamos (Es real; somos nosotros; consenso científico; es mala; hay esperanza). Un pequeño resumen del libro recientemente publicado por Editorial Tébar Flores titulado Cinco ideas para entender la crisis climática: https://lnkd.in/g-Th9T7V
Compartí estrado con personal destacado del ámbito de la investigación y de la administración a distintas escalas: nacional, autonómica y local: Cristina Linares Gil (Instituto de Salud Carlos III), Paul Gerard (Observatorio de Arquitectura Saludable (OAS)), DAVID CACERES (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico), Eva Escobar (Comunidad de Madrid), María Encarnación Vega (Ayuntamiento de Madrid), Juan Bárcena (Ecologistas en Acción), Sergio Bonati (WWF España). Personal del CIEMAT hizo las presentaciones y moderación de las mesas: Artiñano Begoña, María Luisa Castaño Marín, Pujadas Manuel, Rocío Alonso del Amo… Y Esther Coz puso la guinda al pastel con la clausura.
En la inauguración de la exposición de la tarde todos los asistentes pudimos compartir impresiones con casi todos los artistas: un auténtico lujazo. Uno de los grandes aciertos fue reunir en un mismo espacio a científicos y artistas. La ciencia aporta datos, rigor y evidencia; el arte, sensibilidad, metáforas y capacidad de emocionar. Cuando se juntan, se generan sinergias poderosísimas: la mirada científica ayuda a comprender el problema, y la mirada artística lo hace visible, cercano y humano. En tiempos de crisis ambiental, necesitamos más que nunca estas alianzas entre conocimiento y creatividad.
¡Muchas gracias a todos los que lo han hecho posible! Y a ti, ¿te gustaría contar con esta exposición cerca?



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