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Tu confesor digital. Lo que le cuentas a la IA sin darte cuenta.

Seguimos con el capítulo 29 de “Inteligencia artificial generativa para gente real. Tu brújula para usarla bien”, una serie semanal para la Cadena Ser, en «A vivir Cantabria». ¿Alguna vez te has parado a pensar qué sucede realmente cuando escribes en un chatbot? A menudo, abrimos ChatGPT, Claude o cualquier otra herramienta de inteligencia artificial con la sensación de estar en un espacio privado. Le pedimos ayuda, le contamos problemas, redactamos correos confidenciales… pero, ¿sabemos dónde acaba toda esa información? ¿Quién la lee? ¿Estamos autorizando usos que ni imaginamos? Hoy: Privacidad y chatbots.

Es un tema con tanta enjundia que he decidido dividirlo en dos partes. En esta primera entrega, vamos a centrarnos en qué es lo que regalamos cada vez que interactuamos con estas máquinas. La semana que viene, abordaremos la otra cara de la moneda: qué hacen las empresas con esos datos, cómo nos protegen y cómo puedes blindarte.

El capítulo de hoy se puede escuchar en el programa aquí, a partir del minuto 39:14: https://cadenaser.com/audio/ser_cantabria_avivircantabria_20260607_130509_140000/

¿Hay público en la sala? Los rastreadores ocultos

Solemos creer que nuestra conversación con el asistente es un diálogo a solas. Sin embargo, un estudio reciente de investigadores del instituto IMDEA Networks ha destapado una realidad inquietante: cuando hablas con ChatGPT, Claude, Grok o Perplexity, es posible que haya «intrusos» observando.

Han descubierto que existen rastreadores de Meta, Google y TikTok integrados en estas plataformas. Aunque no siempre acceden a la conversación completa, sí son capaces de captar pistas muy sensibles como títulos de los chats, enlaces, metadatos o identificadores. Es la misma maquinaria publicitaria que te persigue por internet cuando buscas un producto; ahora, ha empezado a rozar el mundo de los chatbots.

La trampa de la confianza: por qué bajamos la guardia

Quizás te preguntes: «¿Hasta qué punto somos tan indiscretos?». Los datos son reveladores. Un estudio estadounidense con 300 usuarios de ChatGPT mostró que cerca del 47% compartía información sobre su salud, el 35% sobre finanzas y un 13% sobre temas legales.

¿Por qué lo hacemos? La respuesta está en el diseño. Estos sistemas están creados para llamarnos por nuestro nombre, recordar lo que dijimos ayer y responder con empatía. Ese diseño conversacional activa mecanismos psicológicos similares a los que usaríamos con un amigo, un psicólogo o incluso un confesor. Es lo que los académicos llaman «turbulencia de privacidad»: nos sentimos tan cómodos que bajamos la guardia y, cuando descubrimos que los datos no estaban protegidos como imaginábamos, es demasiado tarde.

A esto se suma la «paradoja de la privacidad»: aunque decimos estar preocupados por nuestros datos, priorizamos el beneficio inmediato (una respuesta rápida y útil) frente a un riesgo que sentimos lejano y abstracto. Además, si permitimos que la IA guarde nuestro historial, estamos creando un diario que se escribe solo y que, como veremos, puede ser más vulnerable de lo que pensamos.

El peligro llega a la oficina

Esto no es solo un asunto de usuarios domésticos. El caso más sonado ocurrió en Samsung en 2023, donde ingenieros llegaron a filtrar código fuente confidencial y actas de reuniones internas en ChatGPT en menos de veinte días.

No es un caso aislado. Según encuestas de 2023, el 43% de los profesionales utiliza estas herramientas para trabajar, y el 68% lo hace sin informar a sus superiores. Es una puerta abierta al riesgo: un informe de Concentric AI reveló que, en el primer semestre de 2025, herramientas como Microsoft Copilot tuvieron acceso, de media, a casi tres millones de registros sensibles por organización, debido a permisos internos demasiado amplios.

Cuatro mitos que debemos desmontar

«Si pago, no soy el producto»: Falso. Un equipo de Stanford analizó los documentos de privacidad de los gigantes (OpenAI, Google, Anthropic, Meta, Microsoft y Amazon) y concluyó que todas, incluso en sus versiones de pago, pueden usar tus conversaciones para entrenar a sus modelos. Algunas permiten excluirse, pero otras ni siquiera ofrecen una ruta clara.

«Mis conversaciones son privadas»: No siempre. En Grok y Perplexity, muchos enlaces a conversaciones fueron públicos hasta hace muy poco. Además, si el título de tu chat es «síntomas ansiedad por despido», no hace falta leer el contenido para saber qué te ocurre.

«Yo no tengo nada que ocultar»: Cuidado con el cruce de datos. Si pides recetas para el corazón, la IA —que a menudo tiene acceso a tus correos o búsquedas— podría etiquetarte como alguien con problemas cardiovasculares. El resultado: anuncios de seguros de vida. Minority Report en versión comercial.

«Los niños están protegidos»: Según Stanford, varias grandes empresas permiten cuentas desde los trece años sin salvaguardas específicas, y los datos pueden formar parte de procesos de entrenamiento.

¿Qué podemos hacer hoy mismo?

hay que dejar de tratar a la IA como si fuera nuestro diario íntimo. Aquí tienes mis recomendaciones prácticas:

Para terminar, quiero dejarte con un dato que debería hacernos reflexionar: Sam Altman, el CEO de OpenAI, ha reconocido que si un juez les pide tus conversaciones, están obligados a entregarlas. No existe aquí el «secreto profesional».

Fuentes y enlaces de interés

1. IMDEA Networks Institute — «Your conversations with AI may not be as private as you think» (mayo 2026). Investigación que descubre rastreadores de Meta, Google y TikTok integrados en ChatGPT, Claude, Grok y Perplexity: https://networks.imdea.org/your-conversations-with-ai-may-not-be-as-private-as-you-think/

2. Stanford HAI — «Be Careful What You Tell Your AI Chatbot» (octubre 2025). Análisis de las políticas de privacidad de las seis grandes empresas de IA (OpenAI, Google, Anthropic, Meta, Microsoft, Amazon): https://hai.stanford.edu/news/be-careful-what-you-tell-your-ai-chatbot

3. King, J. et al. — «An Analysis of Frontier Developers’ Privacy Policies» (2025). Paper completo del estudio de Stanford: https://arxiv.org/pdf/2509.05382

El domingo que viene profundizaremos en cómo funciona la maquinaria de recopilación de datos y cómo configurar cada herramienta para protegerte. Mientras tanto, te invito a pensar en esa última conversación larga que tuviste con un chatbot. ¿Cuántos datos personales tuyos o de terceros aparecen ahí?

4. «Understanding Privacy Norms Around LLM-Based Chatbots: A Contextual Integrity Perspective» (ArXiv, 2025). Estudio sobre qué información comparten los usuarios con chatbots (salud, finanzas, cuestiones legales) y la paradoja de la privacidad: https://arxiv.org/pdf/2508.06760

5. «Chatting with Confidants or Corporations? Privacy Management with AI Companions» (ArXiv, 2025). Investigación sobre cómo el diseño antropomórfico de los chatbots provoca oversharing involuntario: https://arxiv.org/pdf/2601.10754

6. «Privacy-Preserving Behaviour of Chatbot Users: Steering Through Trust Dynamics» (ArXiv, 2024). Estudio experimental sobre la paradoja de la privacidad en interacciones con chatbots: https://arxiv.org/pdf/2411.17589

7. Gumusel, E. et al. (2025) — «A literature review of user privacy concerns in conversational chatbots». Journal of the Association for Information Science and Technology. Revisión académica completa: https://asistdl.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/asi.24898

8. Psychiatric Times — «Chatbot Privacy Is an Oxymoron: Assume Your Data Is Always At Risk» (abril 2026). Incluye las declaraciones de Sam Altman sobre órdenes judiciales y conversaciones con ChatGPT: https://www.psychiatrictimes.com/view/chatbot-privacy-is-an-oxymoron-assume-your-data-is-always-at-risk

9. Help Net Security — «AI chatbots are sliding toward a privacy crisis» (octubre 2025). Incluye los datos de Concentric AI sobre registros expuestos por Microsoft Copilot: https://www.helpnetsecurity.com/2025/10/31/ai-chatbots-privacy-and-security-risks/

10. Caso Samsung: análisis detallado de las filtraciones de datos confidenciales a través de ChatGPT (2023): https://humanfirewall.io/case-study-on-samsungs-chatgpt-incident/


¡Hasta la semana que viene!

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