Incendios, certezas y esperanza activa: así fue la entrevista sobre clima en CMM
El pasado miércoles 3 de septiembre viví un rato de televisión de los que suman: conversación sosegada, preguntas directas y una oportunidad magnífica para hablar de cambio climático sin ruido. Gracias al equipo de Televisión de Castilla-La Mancha por su profesionalidad, a Pepe Torrecilla por una entrevista en directo tan clara y cercana, y a Ana Sillés por una logística impecable. Puedes ver la entrevista aquí: https://www.cmmedia.es/play/tv/castilla-la-mancha-despierta/entrevista-alfonso-pena-rotella.html Creo que la divulgación climática debe estar en todos los medios, y por eso sigo humildemente comprometido con llevar a más personas el contenido de mi libro “Cinco ideas para entender la crisis climática”.
A continuación, te cuento algunos de los aspectos que abordamos en la entrevista:
1) Incendios: una señal visible de una emergencia que ya está aquí
Arrancamos con lo que nos ha dolido este verano: incendios que arrasan montes y amenazan pueblos. La idea central fue sencilla y contundente: el calentamiento y las olas de calor más largas e intensas resecan la vegetación y la convierten en combustible perfecto, haciendo los fuegos más grandes y peligrosos. Hablamos incluso de incendios de “sexta generación”, capaces de generar su propia meteorología (nubes convectivas, rayos, vientos imprevisibles…9, como han mostrado casos recientes en Sierra Bermeja o Tenerife.
También explicamos el triángulo del riesgo: peligro (condiciones del monte y del clima), exposición (qué hay en el territorio) y vulnerabilidad (cómo de preparados estamos). Por eso el mismo fuego puede tener impactos muy distintos según el lugar. Y recordamos algo clave para España: la cuenca mediterránea es un verdadero hotspot climático de Europa. La buena noticia: no estamos condenados si reducimos emisiones y gestionamos mejor el territorio.
2) ¿Por qué sigue habiendo negacionismo?
Dedicamos un bloque a una pregunta incómoda: ¿por qué, todavía hoy, hay voces que niegan la crisis climática? Señalamos tres raíces:
- Intereses creados: durante años, parte de la industria fósil sembró dudas para retrasar cambios que afectaban a sus beneficios (un guion parecido al del tabaco).
- Maquinaria de desinformación: manifiestos, titulares engañosos y bulos que circulan por redes sociales.
- Sesgos psicológicos: es humano aferrarse a lo cómodo; a muchos les cuesta aceptar que hay que cambiar hábitos o exigir transformaciones profundas.
Y ojo: no es solo negación explícita; también hay greenwashing (aparentar compromiso sin cambiar de fondo) y retardismo (“ya es tarde, nada se puede hacer”, «hay cosas más importantes…»). Ambos frenan la acción tanto como el negacionismo. ¿Antídotos? Educación crítica, datos claros y, sobre todo, mostrar soluciones reales.
3) “¿Seguro que somos nosotros?”: el consenso científico, sin rodeos
Vamos al grano: en la comunidad científica que estudia el clima no hay debate sobre la causa principal del calentamiento. Más del 99,9 % de los estudios coincide en que el planeta se calienta y que la causa dominante somos nosotros al emitir gases de efecto invernadero. El IPCC lo expresa con claridad: el cambio climático es inequívocamente de origen humano.
¿Cómo lo sabemos? Por múltiples líneas de evidencia: por ejemplo, las concentraciones de gases suben al ritmo de nuestras emisiones, los modelos solo encajan con la realidad si incorporan la influencia humana, y la probabilidad de fenómenos extremos (olas de calor, sequías intensas) aumenta por nuestra acción.
4) Intereses y ambición política: por qué la conciencia social lo cambia todo
Retomamos la cuestión de los intereses económicos para subrayar otra idea esencial: cuanta más conciencia ciudadana exista, más fácil será tomar medidas ambiciosas. Los gobiernos (de cualquier signo) dan pasos valientes cuando sienten respaldo social. Por eso importa tanto contrarrestar negacionismo y retardismo: no solo son falsos, también erosionan la confianza en que actuar sirve. A más conciencia social, más ambición política y más capacidad de proteger nuestra salud, nuestro estilo de vida y nuestro futuro.
5) No es cosa de osos polares: nos afecta aquí y ahora
Combatimos una imagen tramposa: imaginar el clima como algo lejano y solo de especies exóticas. En España, ya vemos impactos muy tangibles. En el libro tengo un apartado basado en artículos de prensa que se titula «31 formas en las que te afecta el cambio climático y quizás no habías reparado».
Entender esto no es catastrofismo: es información para actuar. Reducir emisiones baja el peligro, y adaptar ciudades, bosques y entornos rurales reduce exposición y vulnerabilidad.
6) ¿Y si el gobierno de turno no prioriza el clima? Hay esperanza activa
Puede desanimar que algunos gobiernos no pongan el clima arriba en la agenda. Pero la respuesta no es resignarse, sino dar un paso al frente. Defiendo la idea de “esperanza activa”: no es esperar sentados, es actuar. Y sí, hicimos un guiño cultural para recordar que necesitamos que mucha gente pase del “Mamá quiero ser artista” al “Mamá quiero ser activista”; activista no es sinónimo de conflicto: es defender con convicción algo bueno para la sociedad.
No todos haremos lo mismo, pero todos podemos hacer algo: cambiar hábitos, apoyar iniciativas locales, exigir políticas valientes, participar en proyectos colectivos. La ciencia nos recuerda que cada aumento de décima de grado evitado importa y que aún hay margen para frenar lo peor, especialmente si la ciudadanía empuja en barrios, ayuntamientos, empresas y universidades.
7) ¿Qué puedo hacer yo? Lo individual ayuda, lo colectivo transforma
Cerramos la entrevista con una pregunta práctica. Sí hay acciones individuales efectivas y, además, con beneficios inmediatos para salud y bolsillo. Pero hay que ser claro: si yo voy en bici y no hay carriles seguros, será difícil sostener el hábito. Por eso hace falta multiplicar los gestos en cambios estructurales: infraestructuras, leyes, planes de adaptación, políticas de largo plazo. Ahí encaja el activismo ciudadano que presiona y acelera las decisiones de gobiernos y empresas. Podemos hacer mucho a título individual, pero lo verdaderamente poderoso pasa cuando lo hacemos juntos.
Gracias y compromiso
De nuevo, gracias a Castilla-La Mancha televisión, a Pepe Torrecilla por la conversación en directo y a Ana Sillés por hacer que todo saliera redondo. Seguiremos acercando la ciencia a la ciudadanía, con datos claros, explicaciones accesibles y soluciones que invitan a actuar.
Y, por supuesto, seguiremos moviendo el contenido de “Cinco ideas para entender la crisis climática”: es real, somos nosotros, consenso científico, es mala y hay esperanza.
Si te apetece sumar, comparte esta entrevista, y lleva la conversación a tu entorno.
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